TALLER COMPLEMENTARIO GRADO 7°
TALLER EN PEQUEÑOS GRUPOS
Leer los textos y realizar las actividades propuestas
¡LA DICHOSA RESPUESTA!
Estaba yo respondiendo a un cuestionario de la "Escuela de Padres" a la cual pertenecíamos mi esposa y yo, en el colegio de Javier, uno de nuestros hijos.
Ya me había referido en las respuestas anteriores a nuestras relaciones en familia, a la comprensión de pareja, a la estabilidad matrimonial, al respeto mutuo, a la alegría que tenemos hace unos 17 años.
Pero estaba sin saber qué responder ante una pregunta que veía difícil: ¿Qué necesita Ud. para mantener estable un estado de vida feliz en su familia?".
Llevaba rato meditando la respuesta. De pronto, apareció Karen, nuestra hija de 5 años, en la puerta de la habitación con la bicicleta de su hermano.
-Papi, dijo - tú prometiste que me enseñarías a montaren bicicleta...
-¿Me enseñas ya?
Ciertamente que yo no tenía ninguna gana de ponerme a jugar con ella en ese momento; pensaba en la "dichosa respuesta". Pero a pesar de ello, la llevé al callejón vecino. Ella se montó de un salto y la conduje por unos metros.
Le di un leve empujón y la solté... Vacila un poco, se bamboleó, se echó a reír y^ empezó a pedalear.
¡Suéltame, papi!- me dijo, ya alejándose de mí, mientras yo la observaba. Sentí deseos de correr hacia ella, de sujetar el asiento de su bicicleta, sostener el manubrio, de sentir su cabello contra mi mejilla; pero en vez de ello, grité:
¡Pedalea, hija; pedalea!
En ese preciso momento recordé algo que nos dijo el Padre Nicolás, el presbítero que bendijo nuestro matrimonio, cuando ya salíamos del templo hace 20 años: "Hijos, Dios les ha dado con este sacramento, la fuerza y la sabiduría para conducir la nave de su familia. Déjense llevar por El y manejar el timón. El será el viento que los lleve a buen puerto. Timoneen, hijos; timoneen..."Y nos dio un abrazo para despedirnos.
En ese momento, supe como responder a la pregunta que no había sabido responder.
Comparte con tus compañeros:
Experiencias en las cuales has compartido el aprendizaje de algún di juego, paseo, trabajo, con tus padres.
- ¿Quiénes no han tenido estas experiencias? ¿Por qué?.
- ¿Cuál era el interrogante que no había podido responder el papá?
- ¿En qué momento comprende la respuesta?
- ¿Quién ayuda al papá y a la mamá a mantenerse en unión para el bene^ los hijos y de toda la familia? .
- ¿Qué gracia les dio el sacramento del matrimonio para ello?.
- ¿Por qué la familia no puede vivir el amor y la unidad sin la ayuda de"Alguien”?.
¿QUÉ DICE LA PALABRA DE DIOS?
Todos /os que son guiados po el Espíritu de Dios, son hijos de Dios.
Pues, no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; por el contrarío, habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace decir: ¡Abbá, Padre!. El espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios.
Y si somos hijos, también somos herederos;
herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con El, para estar también con El en su gloria. (Romanos 8, 14-17)
El espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad. Porque no sabemos orar como conviene, pero el espíritu mismo ruega a Dios por nosotros, con gemidos que no pueden expresarse en palabras. Y ruega, conforme a la voluntad de Dios, por los que le pertenecen.
(Romanos 8, 26-27)
El paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, El os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.
(Juan 14, 26)
Para realizar en tu cuaderno:
- ¿De qué personaje hablan las citas bíblicas?
- Escribe las expresiones que te llamaron la atención.
- ¿Por qué?
- ¿Cuáles son las actitudes de las personas que tienen el Espíritu Santo?
- ¿Qué beneficios traen estas actitudes a la vida familiar?
- ¿Por qué el Espíritu Santo, es ese "alguien" que necesitan las familias para vivir el amor y la unidad?
- Escribe una oración al Espíritu Santo, pidiendo el amor y la unidad en la familia. Ilustra con dibujos, gráficas, láminas, según tu imaginación creativa.
- Comparte tu trabajo en una plenaria.


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